Tómate cinco minutos… ¡o más!
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Quizá tengas que dedicar unas horas extra al trabajo para mantener contentos a los clientes de tu negocio, pero alégrate de no tener el horario que tenía la difunta Miwa Sado, una periodista de 31 años de la cadena pública japonesa NHK.
La Sra. Sado falleció tras acumular la increíble cifra de 159 horas extras —equivalentes a casi cuatro semanas laborales de 40 horas cada una— en un solo mes de 2013. Una comisión laboral determinó que la causa de su fallecimiento fue el karoshi, un término japonés que significa «muerte por exceso de trabajo».
Su historia también podría sugerir que Dios sabía sin lugar a dudas lo que hacía allá por Génesis 2:1-3 cuando apartó un día de descanso. Dios, por supuesto, no estaba cansado, pero quería dar ejemplo a su creación.
Ese tema resuena a lo largo de toda la Escritura. Cuando los israelitas observaban el mandamiento del sábado y descansaban, estaban cerca de Dios y prosperaban. Cuando ignoraban el sábado, la situación se volvía más peligrosa, a veces de forma desastrosa. (Véase Nehemías 13:15-22.)
En el Nuevo Testamento, vemos que Jesús continuó con esta gran preocupación, y en una ocasión dijo a sus discípulos: «“Venid vosotros solos a un lugar desierto y descansad un poco”. Porque había mucha gente que iba y venía, y ni siquiera tenían tiempo para comer» (Marcos 6:31).
En este único versículo encontramos una guía, un modelo, para la regeneración personal. Aléjate del mundo y de su ajetreo. Si no tienes acceso a un «lugar apartado», intenta encontrar un parque cercano o, incluso, un rato de tranquilidad en algún rincón de tu casa. (Consejo de experto: apaga el móvil). Y descansa «un rato». No tiene por qué ser días o semanas. Simplemente tómate un respiro y pídele a Dios que te renueve mientras lo haces.
De los muchos dones que Dios nos ha dado, el sábado es un día que no solo
nos recuerda nuestro descanso espiritual en Cristo, sino que también es un día de paz y descanso físico que nunca debemos descuidar.
Ponlo en práctica:
Mientras planificas tu semana, piensa dónde, cuándo y cómo puedes aprovechar el descanso.
Profundiza:
Éxodo 20:10; Salmo 55:6; Hebreos 4:9