¿No formaban parte los Diez Mandamientos del antiguo pacto que quedó abolido en la cruz?

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Algunos cristianos enseñan que los Diez Mandamientos son una parte fundamental del antiguo pacto, que fue abolido. Sin embargo, aunque los Diez Mandamientos eran, en efecto, un pacto establecido por mandato, no constituían el antiguo pacto que quedó sin efecto (Hebreos 8:13). He aquí algunas razones:

1. El antiguo pacto era defectuoso, contenía promesas insuficientes y quedó sin efecto (Hebreos 8:7, 8, 13). Ninguno de esos puntos se aplica a la ley perfecta de Dios (Salmo 19:7).

2. El antiguo pacto se estableció basándose en la promesa de los israelitas de guardar los mandamientos de Dios con sus propias fuerzas (Éxodo 24:7, 8). No era la ley en sí misma.

3. Refiriéndose a los Diez Mandamientos, Dios le dijo a Moisés: «Según el tenor de estas palabras, he hecho un pacto contigo y con Israel» (Éxodo 34:27, 28). No era la ley en sí misma, sino la promesa de cumplir la ley.

4. Moisés se refirió al becerro de oro como «vuestro pecado, el becerro que habíais hecho» (Deuteronomio 9:21). El becerro no era el pecado, sino que el pecado tuvo lugar en relación con el becerro. Del mismo modo, el antiguo pacto no era la ley, sino que se refería a la ley. Por eso se le llama pacto.

5. Romanos 9:4 muestra que el antiguo y el nuevo pacto eran distintos de la ley en sí misma: «… que son israelitas, a quienes pertenecen la adopción, la gloria, los pactos, la entrega de la ley, el culto a Dios y las promesas». Aquí se enumeran la ley y los pactos (en plural). Esto incluiría tanto el antiguo como el nuevo pacto, además de la «entrega de la ley», que son los Diez Mandamientos.

6. Para demostrar que la ley no es el antiguo pacto, cambiemos algunas palabras en Romanos 3:31 y veamos qué ocurre: «¿Anulamos, pues, el (antiguo pacto) por la fe? ¡De ninguna manera! Al contrario, confirmamos el (antiguo pacto)». Obviamente, eso no tiene mucho sentido, ¿verdad?